Episodio 38: El juego de béisbol

Episodio 38: El juego de béisbol

Nuestro pueblo se puso eufórico cuando supieron que nuestro equipo había avanzado en las ligas y ahora iba a jugar contra Guadalajara. —La próxima semana nos encontramos contra un gigante  —decían dramatizando el juego con orgullo. De cualquier manera, tenían razón. Éramos una hormiga comparado a Guadalajara—la segunda capital de la nación.

Ni el sacerdote anduvo con rodeos en la misa del domingo. En lugar de eso, tomó la oportunidad para conectar el juego con un tiempo de la Biblia Sagrada. Desde lo alto de su púlpito miró a la congregación que llenaba la iglesia y dijo en su manera usual de hablar, suave y monótona, —No olvidemos lo que nos dice la Santa Biblia de David y Goliat…

…. El pié del pitcher pegó fuerte levantando una nube de polvo de la tierra. Su cuerpo se lanzó adelante con gran fuerza girando sobre su talón al tiempo que el otro pie se levantó tras el. Aventó su brazo lanzador con todo el poder de sus músculos.

De repente, miré el pitcher a través de un túnel volteando hacia mí. La pelota salió de su mano. Aunque corría a cerca de 90 mph, parecía moverse lentamente. La gente en frente de mi se separaron como el Mar Rojo, dejando a un niño de once años solo contra una bola de cañón en su dirección.

Indecisiones agolparon mi mente. ¿Para donde? Si me agacho la bola me tumba los dientes. Me quedo y la bola pega en el cuerpo. Quedé tieso.

La bola pegó en la boca del estómago y parte del hígado con impacto grotesco. Mi cuerpo se paralizó. Un dolor agudo y atroz radió de mi abdomen. Mis pulmones se cerraron. No podía resollar. Mis rodillas se doblaron. Caía lentamente. Todo alrededor se desvanecía. Caía en un mundo oscuro y lleno de silencio….

 

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