Episodio 36: 1959—La confrontación

Episodio 36: 1959—La confrontación

—Cállense!— La clase retumbó con el grito del maestro. Volteamos y vimos una cara temerosa. Hubo un silencio que no presagiaba nada bueno. Apretó los labios, levantó la cabeza, la inclinó poco atrás, y comenzó a correr la vista por nuestros semblantes atónitos. Me miró. Apuntando un dedo, dijo, —¡Tú! Al frente—. Me preguntaba yo mismo porqué me había escogido. Creciéndole la impaciencia, tronó los dedos y dijo, —¡Rápido! —. Aún así, fui tomando mi tiempo, y el me siguió con mal gesto. —Acércate —, demandó….

….

—Si, profe —, dijo una voz honda.

Voltee a tiempo a mirar una mano. ¡Era Pablo! El barbero de la profesora del tercer grado. El que robó dulces de mi mesa e instigó a otros a hacer lo mismo. Pablo lo había hecho, ¡por tercera vez!….

 

….

El grupo se movió alrededor de nosotros. Los estudiantes comenzaron a gritar excitados. Pablo y yo nos miramos. Un chico de mi clase dijo, —Hace tiempo que estos dos tienen un problema. ¡Ahora ellos siguen!—. Todos comenzaron a gritar. —¡Que peleen! ¡Que peleen!—. Pablo y yo no nos movíamos. —¡Háganlos pelear! ¡Háganlos pelear!—.

El grupo de estudiantes se apretó más. Alguien atrás de mí me quitó la mochila y me aventó hacia Pablo. Levanté los puños. Otra mano aventó a Pablo, y sus puños también se levantaron. No miramos uno al otro como dos gallos enojados cuando son provocados a pelear. Una mano me aventó a Pablo y lancé el primer puñetazo pegándole fuerte en la barbilla. La cabeza de Pablo botó para atrás y casi se caía. Se miró aturdido. Los estudiantes rugieron. Una mano lo aventó hacia mí. Su puño derecho pegó con fuerza en el lado izquierdo de mi cara. Sentí la sangre hirviendo subir a la cabeza, y mi mecanismo de defensa entró al momento. Mas manos me aventaron hacia el, y me entró una locura rabiosa. Aventé puñetazos sobre todo su cuerpo y casi me resbalé en la tierra. Me enojé más. Pablo miró mi furia y trató de bloquear mis puñetazos. Le solté una furia de golpes al cuerpo que le sacó el aire. Se agachó, y paré a respirar. Se recobró. Una mano lo aventó, y el plantó un puñetazo en mi boca. La furia me entró otra vez y esta vez parece que lo asusté porque pronto levantó los brazos para defender los golpes que ya sabía le iban a venir. Mas manos aventaron a Pablo y lo recibí con uno-dos golpes a la cara. Todo lo que Pablo ahora podía hacer era defenderse de mi furia. Trató de retroceder pero los chicos tras el lo aventaron otra vez. Le planté golpes en la cara las costillas los brazos. Finalmente, un golpe sólido a la boca lo mandó al suelo. No se levantó. Quedó quejándose con las nalgas sentadas en la tierra y su nariz sangrando. El del sexto grado me levanto un brazo y todos me aclamaron.

Pillo se adelantó, y dijo, —Vámonos, vale. ¡Ahora has probado ser un chico de Ixtlán del Rio Nayarit!….

 

(Muestra incompleta del episodio)