1958—Día de juicio

1958—Día de juicio

 

….Dos semanas después, Descontón estaba en cama con un labio cicatrizando y el sol entrando por la ventana. La idea terca de que todavía no había podido descontar a Alfredo lo consumía más que nunca. Se levantó, se lavó la cara, y dejó su casa. Caminó callejones y cruzó calles hasta terminar afuera de nuestra tienda. Allí se paró a media calle y comenzó a gritar profanidades. ¡Sal para afuera, hijo de la Ch—¡ ¡Te estoy esperando! ¿A caso tienes miedo? ¡No vales más que pura mierda¡ A ver, ¿no que eras muy bravo? ¡Por qué no sales y me lo demuestras—! ¡Ahora aquí está tú padre, hijo de la Ch—¡ ¿A caso no tienes h–? ¿No que te creías muy hombre? ¡Demuéstramelo, b—! ¡Tú y tus hermanitos—! Como Alfredo no salió, se cansó de gritar y se fue; pero regresó el siguiente día y cada día a provocarlo. Rabiando, gritaba y echaba vulgaridades echándole de la madre y ofendiendo a toda la familia. Los inquilinos en las cuarterías, los clientes en la tienda, y nuestros hermanos en el taller tenían que soportar su lenguaje sucio. Era el peor castigo psicológico que Alfredo tenía que aguantar. Oír a Descontón difamarlo a el y su familia tan viciosamente y a alta voz mientras atendiendo clientes en la tienda era humillante y degradante….

 

 

 

 

************* CONTINUARÁ ***************

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